Opinión

Supervisión y monitoreo a la integridad

Supervisión y monitoreo a la integridad
La ética profesional del capital humano es parte fundamental de la excelencia que alcancen las organizaciones, opina Fernanda Zenizo.

(Expansión) – No resulta extraño enterarse a través de las noticias en diversos medios de comunicación, redes sociales o en conversaciones con amigos y compañeros de trabajo, sobre casos de fraude, actos de corrupción, ataques cibernéticos, robo de información, entre otros ilícitos, a organizaciones de cualquier sector, giro, tamaño y prestigio. No son temas cotidianos, pero sí frecuentes.

Ante esto, la implementación de tecnología que fortalece los aspectos de seguridad cibernética, intercambio de información, transacciones financieras y otros en las empresas va por el camino correcto, pero no es suficiente cuando no se contempla el comportamiento de los seres humanos, es decir, la honestidad e integridad del personal que colabora en las organizaciones.

De acuerdo con el reciente estudio de PWC, la Encuesta global sobre delitos y fraudes económicos mundiales 2020, el 47% de las empresas consultadas manifestaron que han padecido de uno o varios actos ilícitos, siendo los cuatro más comunes los relacionados a seguridad cibernética, malversación de activos y, por último, pero no menos importantes, los de sobornos y corrupción.

Aunque se manifestó que varios de los ilícitos provinieron directamente de sus clientes, algunos de éstos también tuvieron como autores a alguien interno, o en muchos casos, en colusión. En el caso de los hechos cometidos por colaboradores de la empresa, que, de acuerdo con el estudio, son casi la mitad de los incidentes reportados y que resultaron en pérdidas de hasta 100 millones de dólares, son generalmente los más difíciles de predecir y controlar y pueden llevar a pérdidas de negocios, daños a la marca y reputación, multas, entre otros.

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En lo que a honestidad e integridad respecta al interior de las organizaciones, la supervisión y monitoreo del capital humano, en sus tendencias de comportamiento, en su relacionamiento con el interior de la empresa y además de un constante análisis de riesgos, debe de ser parte de una estrategia integral para mitigar el riesgo de actos de fraude, que, por ejemplo, en el caso de las PyMEs, un 65% no se recupera de éstos y que pueden llevarlos hasta el cierre de sus operaciones.

Es un momento para que las organizaciones consideren la realización de pruebas periódicas a los colaboradores a través de inteligencia laboral con el fin de tener monitoreados y vigentes sus perfiles y que se garantice su integridad y honestidad, valores organizacionales que constituyen la base para que cualquier empresa sea eficaz y con una sólida reputación.

La ética profesional del capital humano es parte fundamental de la excelencia que alcancen las organizaciones, además de que representa un beneficio en la calidad de los servicios que ofrecen al impactar en la disminución o eliminación de actos de deshonestidad en la empresa.

Ante los desafíos que impone el ámbito laboral actual respecto a tendencias, normas y relaciones entre colaboradores, para las empresas es necesario medir y evaluar los perfiles de los individuos que están dentro de la organización, no únicamente de aquellos que son candidatos de ingresar a ella.

Utilizar herramientas de medición, que permitan una investigación efectiva de los rasgos del personal de la empresa, ofrece diversos beneficios como el de prevenir riesgos, ya que con base en la data que se genera es posible obtener conocimiento del comportamiento de los colaboradores y así minimizar el impacto de una contingencia debida al factor humano.

La etapa de contingencia en la que nos encontramos es una oportunidad para que las organizaciones, las que no lo han hecho aún, involucren a sus estrategias de negocios herramientas que les permitan optimizar la gestión del capital humano. Logran así mayor eficiencia en sus operaciones y mejores resultados.

Nota del editor: Fernanda Zenizo es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por parte de la Universidad del Valle de México. Actualmente se desempeña como Directora General de Intelab. Fue presidente del Comité Nacional de Anticorrupción y Anti Lavado de Dinero del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), así como participante del comité de Anticorrupción del ICC (International Chamber of Commerce) y voluntaria en la Asociación Civil México Libre de Corrupción. Actualmente es Vicepresidente de Gestión de Comités Técnicos en el IMEF. Síguela en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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