Opinión

¿Por qué se rebasa el objetivo de inflación?

¿Por qué se rebasa el objetivo de inflación?
Si se rebasa el objetivo de inflación en épocas de contracción económica, la economía enfrenta la pérdida del poder de compra de la moneda y del bienestar del consumidor, apunta Iván Franco.

(Expansión) – El escenario menos deseado para un banco central es el de inflación combinada con una caída de la economía.

Banxico se encuentra lidiando hoy con un aumento de la inflación y de las expectativas de inflación de corto plazo.

En el contexto de un PIB reducido, de un menor potencial de crecimiento económico y de un largo ciclo recesivo (que comenzó hace un par de años), la tasa de inflación actual parece amplificarse y se convierte en un problema. Porque no es lo mismo tener inflación con crecimiento económico, que inflación con una fuerte contracción económica. Para nuestro país, este escenario es inaceptable.

El problema es que la visión de los bancos centrales sobre la inflación está limitada a un fenómeno macroeconómico (estructural y monetario) que enfrenta múltiples riesgos, que pueden hacerse efectivos, o bien, disiparse. En términos generales, este enfoque es el que lidera las decisiones de política monetaria de las juntas de gobierno.

El inconveniente con esta visión, limitada al aspecto macro, es que nunca se llega a entender la inflación a profundidad, lo que impacta en la toma de decisiones de política monetaria y en la inflación misma.

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Si se rebasa consistentemente el objetivo de inflación en épocas de contracción económica, la economía enfrenta la pérdida del poder de compra de la moneda y del bienestar de los consumidores.

La visión completa de la inflación

En la realidad la inflación tiene dos aristas, una macroeconómica y otra microeconómica, en partes iguales.

La parte micro es la que no se analiza en su totalidad o se da por sentada con la recopilación de precios que se realiza para generar el índice de precios.

Sin embargo, en su origen, la inflación es un fenómeno comercial altamente dinámico. Los comercios minoristas establecen objetivos de ganancias en el corto plazo a través del juego de los precios.

Estas dinámicas de los precios son ignoradas por los bancos centrales y por los índices inflacionarios, que más bien son rígidos, porque resultaría muy complejo entenderlas y estimarlas.

Nadie puede predecir las decisiones individuales de millones de agentes económicos que tienen incentivos divergentes para aumentar o disminuir sus precios en cada momento.

En su cálculo actual, el índice inflacionario es una métrica reduccionista (por el efecto de los ponderadores) de la verdadera dinámica de millones de precios minoristas.

Entonces, ¿qué hacer?

En el caso mexicano ya se ha logrado reducir la inflación de mediano plazo (y su expectativa), pero, aún existen riesgos que se materializan. Por ello, bajar más la inflación hasta converger con el objetivo se torna complejo. Sobre todo, con las limitadas herramientas del banco central, y más, cuando hay una contracción de la economía en el escenario.

Bajar la inflación de 4% a 3% no es un proceso tan inmediato ni tan funcional en términos del uso de la tasa de interés como herramienta. El costo del uso de la tasa de interés en este contexto es mayor que el beneficio de reducir la inflación.

Así, Banxico debe mejorar el análisis reiterativo que realiza en cada junta. El mismo que realiza desde hace años. Debe tratar al asunto de la inflación con una perspectiva microeconómica para profundizar en cómo coadyuvar a reducir el índice subyacente.

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La inflación puede verse como un fenómeno macro (monetario y estructural), solo cuando se está lejos del objetivo. Pero, cuando la inflación se acerca al objetivo sin conquistarlo, entonces se vuelve un fenómeno microeconómico que requiere de otras herramientas, más que del juego de la tasa de interés objetivo.

Si Banxico desea atinar al objetivo de inflación de 3%, no lo va a lograr con la herramienta de tasa objetivo, ni con las operaciones para restringir o aumentar la cantidad de dinero.

Necesita tener un entendimiento microscópico de los incentivos comerciales, los riesgos y las presiones que enfrentan millones de minoristas en la conformación de sus precios.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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