Opinión

Mercado de combustibles, ¿calidad o precio?

Mercado de combustibles, ¿calidad o precio?
Será necesario replantear si para tener el control de las estaciones de servicio es necesario limitar el número de permisos y así ayudar al mercado, opina Ramses Pech.

(Expansión) – En México el semáforo COVID-19 identifica que las ciudades con grandes niveles de población y autos continuarán bajo un color naranja y en algún momento llegarán a amarillo. Este cambio resultará en un incremento de la movilidad de la población, la cual requiere realizar su transportación a través de autos ligeros que realizan una combustión de gasolinas en forma diaria.

La población a nivel mundial está experimentando un cambio en la compra y llenado de sus tanques bajo dos premisas importantes: el precio del combustible y la ubicación de una estación.

En nuestro país, la falta de una visión del mercado ha limitado poder tener un mayor número de estaciones de servicio que ayude al consumidor a tomar una mejor decisión y a evitar un mayor tiempo fuera de casa ante las condiciones de la pandemia.

Existen plataformas, aplicaciones y una serie de información que sólo indican el precio y no pueden comparar la calidad entre las marcas a ciertas distancias, lo que limita a los consumidores a comprar con un argumento único: porque queda en el camino.

Ciertos mercados están mutando a no solo tener en los vehículos o apps a tener los precios, sino a identificar la calidad de cada estación de servicio, es decir, a darle una calificación al lugar donde compraron y a determinar qué tan buena o mala fue su experiencia, y con datos específicos que determinan desde el rendimiento del combustible hasta su calidad, que se nota al realizar el mantenimiento de los motores.

Esta nueva forma de medir a una marca en México no se podrá realizar ante la falta de una misión dentro del mercado de los combustibles en las bombas de las estaciones de servicio, debido a que en nuestro país hemos limitado la evaluación al mercado a una determinante llamada “Quién es quién en los precios”, que sólo incluye datos del valor total del precio unitario al consumidor y el de la terminal de almacenamiento (TAR). No existe una evaluación de la calidad real que están vendiendo en cada bomba que cumpla con las especificaciones de la norma vigente en nuestro país.

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En México existirá un estándar en la salida de combustibles producidos por las refinerías en forma homogénea comparada con las importadas por Pemex o privados. Ante este cuestionamiento sería bueno que la Profeco ayudara al consumidor a evaluar si todas las gasolinas que se venden en el país son semejantes o cuál es el margen de diferencia que hay respecto a una gasolina o diésel, tanto en el norte del país como en el sur.

Debemos dejar claro que, para el consumidor, las estaciones de servicio no controlan la calidad del combustible, son los comercializadores en conjunto con los productores o importadores quienes saben si cumplen con la calidad esperada por el mercado mexicano. Es importante determinar que el negocio de las estaciones de servicio ha tenido un cambio radical en función a las marcas distintas a Pemex; deben estar cuidando la calidad que ofrecen a los clientes en cada litro que despachan o será lo mismo, ¿cómo saber?

Con datos de la Comisión Reguladora de Energía, al mes de agosto hay 12,707 permisos vigentes, de los cuales 3,778 gasolineras venden combustible con marca diferente a Pemex.

Ante la nueva visión del consumo de combustibles, y con una mayor cantidad de información que el automovilista puede tener, será necesario replantear si para tener el control de las estaciones de servicio es necesario limitar el número de permisos y así ayudar al mercado.

El riesgo de una inversión no es por parte del gobierno y el que perdería, si su negocio no funciona, sería el privado, el cual tendría dos opciones: cerrar o reinventarse ofreciendo un mejor precio y un diferenciador, como la mejora del combustible por medio de su formulación, que compraría de la producción nacional o importada. Es aquí donde está el límite de control al consumidor, refinar con baja calidad o tener producto de buena calidad.

Empresas privadas de Estados Unidos han apostado al mercado mexicano no solo por la oportunidad actual, sino hacia el futuro ante una visión de la relación comercial bajo el T-MEC, a través del cual empresas han incrementado el número de estaciones de servicio de enero a agosto, como la marca Valero 2 a 45, Exxon Mobil de 340 a 422 o Chevron de 184 a 188.

¿Cuál será la misión de la administración actual, beneficiar a Pemex o al consumidor?, ¿permitirá tener acceso a información correcta para la toma de decisión ante la reducción del poder adquisitivo de cada individuo en México?

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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