Opinión

Los costos del populismo fiscal

Los costos del populismo fiscal
Estamos frente a la crisis económica más grave de los últimas décadas y las malas decisiones de las ultimas administraciones ya están cobrando factura, opina Isaac López-Moreno Flores.

(Expansión) – Contrario a la creencia popular de que el gobierno tiene dinero a manos llenas, la realidad es que la recaudación de impuestos en México es muy baja. Las estadísticas tributarias de la OCDE muestran que México es el país con la más baja recaudación de impuestos como % del PIB comparado con los otros países miembros de esta organización. Incluso si consideráramos solamente a países de América Latina, México se mantendría en los últimos puestos por debajo de países como Honduras o El Salvador.

Lamentablemente, los ingresos fiscales de México son insuficientes para cubrir las necesidades y exigencias de una población cercana a los 130 millones de habitantes. Resulta aún más desafortunado que a pesar de esta situación, cada sexenio un nuevo gobernante tome decisiones que debilitan aún más las finanzas públicas de nuestro país.

Durante el sexenio de Felipe Calderón se permitió a los estados eliminar el cobro de la tenencia vehicular, el cual era un impuesto progresivo muy útil para proveer servicios públicos a nivel estatal.

En la época de Enrique Peña Nieto el gobierno aumentó drásticamente los niveles de endeudamiento, lo que generó que al final de su gobierno se destinaran más recursos para pagar intereses sobre la deuda que para todos los gastos del sector salud.

Por último, al inicio del gobierno de López Obrador, se optó por reducir el IVA en la frontera a pesar de ser una de las pocas zonas en México cercanas al pleno empleo y donde el poder adquisitivo promedio es mucho mayor que en otras regiones del país.

Todas estas decisiones terminan por cobrar factura en tiempos de crisis. Pronto se comenzará a discutir el presupuesto del 2021 y el Secretario de Hacienda ya anticipó que habrá múltiples recortes durante el próximo año. Sin embargo, la crisis actual pudo habernos encontrado en una mejor posición si desde hace tiempo se hubiera establecido un consejo fiscal en México con las facultades necesarias para evitar la tentativa de los gobiernos a optar por hacer uso del populismo fiscal.

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Los consejos fiscales han ido ganando popularidad desde que ocurrió la crisis financiera del 2008. Suelen ser instituciones autónomas formadas por expertos que supervisan las decisiones que afectan al presupuesto público y hacen sugerencias para fortalecer las finanzas públicas. Lamentablemente, en México el CEFP es lo más cercano que tenemos a un consejo fiscal, y aún dista de tener las atribuciones necesarias para ser un contrapeso a las decisiones del gobierno.

En primera instancia, es necesario que se cuente con un consejo fiscal con la capacidad de emitir opiniones contundentes incluso cuando estas no se alineen a las propuestas del gobernante en turno. De haberlo tenido, es probable que los miembros de este instituto hubieran estado en contra de eliminar la tenencia vehicular o reducir el IVA en la zona fronteriza. Desafortunadamente, en la actualidad no tenemos un instituto con la autonomía para dar a conocer sus estudios a la opinión pública y abonar al debate fiscal.

Adicional a esto, es necesario contar con un consejo fiscal capaz de diseñar reglas fiscales y supervisar su cumplimiento. De haberlo tenido, no se hubieran permitido los niveles de endeudamiento que ocurrieron durante la administración encabezada por Enrique Peña Nieto para financiar déficits presupuestales durante épocas de bonanza económica.

La realidad es que estamos frente a la crisis económica más grave de los últimas décadas y las malas decisiones de las ultimas administraciones ya están cobrando factura. México tiene poco espacio fiscal para endeudarse y enfrentar la crisis del coronavirus de mejor manera. Tampoco es un buen momento para proponer una subida de impuestos. Lo más sensato es que de una vez por todas se establezca un consejo fiscal que supervise el trabajo de la Secretaría de Hacienda.

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Los políticos siempre estarán tentados a tomar decisiones populistas en materia fiscal. Sus propuestas pueden sonar tentadoras, pero en realidad suelen tener efectos contraproducentes. Por eso México necesita un consejo fiscal autónomo, para debatir cuál es el mejor modelo para fortalecer las finanzas públicas de nuestro país en lugar de ver cómo cada año se anuncian recortes de presupuesto a diferentes rubros que terminan afectando los servicios de salud, la educación o incluso la seguridad pública.

Nota del editor: Isaac López-Moreno Flores cuenta con la Licenciatura en Economía por la Universidad de Guadalajara y con la Maestría Erasmus Mundus en Desarrollo y Crecimiento Económico en la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Lund en Suecia. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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