Opinión

La vieja normalidad y su disfraz de abuelita

La vieja normalidad y su disfraz de abuelita
La tan afamada nueva normalidad no será tan nueva si seguimos buscando prosperar, analizar, planear y accionar como antes, opina Jan Erhardt.

(Expansión) – Años atrás, The Futures Company señaló la entrada a una nueva era, la de las consecuencias. Hoy en día, después de tener la oportunidad de poner nuestras costumbres en pausa y tener el beneficio de la retrospectiva, podemos ver que estas están marcando un ritmo acelerado en el cambio de hábitos, tanto en la operación de negocios, como en los consumidores.

Es tiempo de re-imaginar los sistemas de valor de las marcas.

Ante la prevalencia del bicho pandémico, algunos hemos tenido la oportunidad de re-imaginar nuestra conducta personal y la relación que hemos escogido tener con las marcas que elegimos consumir siendo, ahora más que nunca, conscientes de las compañías que las producen, de sus procesos, ideologías y prácticas laborales.

El consumo local e independiente, la producción y consumo conscientes y responsables, invertir en el crecimiento intelectual, emocional y de habilidades de las personas, las plataformas digitales como medios de activación, el e-commerce social (no solo transaccional) son algunas de las evidencias que ya tenemos sobre como estamos cambiando como sociedad. Pero ¿a qué ritmo y escala las estamos adoptando?

Minimizar el daño, contener ventas, asegurar la permanencia, han sido tres de los más importantes objetivos que hemos escuchado de clientes, agencias, consultoras y medios en el último medio año, con mucha razón. Ante crisis hay que adoptar estrategias de contención como prioridad inmediata, no de desarrollo.

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Sin embargo, un segundo paso no tan lejano pudiera ser la adopción de una óptica menos lineal y más profunda sobre los pasos a seguir ante una nueva realidad.

La tan afamada nueva normalidad no será tan nueva si seguimos buscando prosperar, analizar, planear y accionar como antes. Eso sería más bien regresar a una vieja normalidad, que la verdad tampoco estaba tan buena y que, considerando los contextos sociales y ambientales actuales, no debería ser tan normal.

¿Qué pasaría, si en vez de buscar el camino y los pasos para regresar a las viejas usanzas para vender, crecer y escalar como antes, buscáramos redefinir la forma en la cual se genera un mayor valor compartido entre corporativos, proveedores, distribuidores, marcas, personas, para así crecer de manera sostenible e integral? ¿Qué pasaría si a los KPIs de productividad, percepción y engagement le sumamos un rubro de valor - me refiero al valor que la marca aporta en la experiencia completa?

¿Dónde quedaron los viejos principios de crear valor, nuevo, continuo, relevante y quizá hasta utilizando ese viejo adjetivo tan importante pero desgastado, innovador, al estar centrados en el usuario, ahora aplicado a las cadenas productivas?

Y en caso que esta filosofía se practique dentro de la operación, realmente se está haciendo con propuesta detrás, pensando en las soluciones que pudieran ser, en las que pudieran abrir oportunidades, las que hacen sentido humano, o solo estamos actuando sobre patrón, siguiendo pautas preestablecidas de manera automatizada, siendo un reflejo burdo de lo que el consumidor dice en sesiones de grupo, en comentarios de youtube, reddit, o en _______ (elija su plataforma favorita)?

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Estamos ante un momento de cuestionamiento, apertura y redefinición. Una oportunidad de cambio, de evolución. De pensar en utilizar nuestras prácticas, políticas, medios y posición social para bien, para aumentar nuestra influencia positiva y reducir nuestra huella, para hacerlo a nuestra manera con los negocios y marcas que manejamos, para incrementar nuestro apetito de experimentar, crear, liderar.

Derribemos la pregunta persistente: si todavía no hay suficiente data que convierta una tendencia en realidad plena, si la competencia no ha adoptado ciertas prácticas, si el consumidor no ha expresado su necesidad todavía, si no existen estudios o libros publicados ¿para qué hacerlo?

Para aprender con un riesgo calculado, crecer, apostarle a crear mejores realidades y quizá, si nos va bien, brillar un poco.

Nota del editor: es Socio y CSO en Montalvo Roam. Previamente se desempeñó como consultor independiente trabajando con Publics, McCann, Interbrand, El Economista y The Media Bar. Es un experimentado estratega de marca. Especialista en Marketing Integrado, Estrategia Digital, Gestión de Marca, Comunicación Corporativa, Publicidad, Creatividad y Branding. Síguelo en LinkedIn y en Twitter , y/o escríbele a [email protected] / [email protected] Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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