Opinión

Compasión: habilidad post COVID-19

Compasión: habilidad post COVID-19
Ser un líder que se ocupa de practicar la compasión podría ser complejo porque medir su impacto en términos de rentabilidad no es sencillo, considera Adriana Castro.

(Expansión) – En un año de tanta adversidad, las empresas están reconociendo la importancia de que los equipos desarrollen más habilidades blandas como la flexibilidad y el liderazgo.

Quizá en esta lista podría incluirse la compasión. Pero ¿qué significa ser compasivo con tu equipo de trabajo? Puede comenzar con algo tan simple como confiar en que los demás están haciendo su mejor esfuerzo.

No es sencillo practicar la compasión porque en las empresas se ha creado una cultura en la que se reprueba el fracaso. Cuando alguien comete un error, lo más común es atribuir culpas.

Ser un líder que se ocupa de practicar la compasión podría ser complejo porque medir su impacto en términos de rentabilidad no es sencillo.

Lo cierto es que sin compasión de tu parte -en un año como este en el que muchos negocios trabajamos bajo prueba y error- tu equipo se desgasta, tú te cansas y los clientes pueden sentirlo en la calidad de la experiencia.

Ser compasivo no tiene que ver con sentir lástima, sino con mostrar un genuino interés por alguien más y tomar acción para ayudarlo.

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La compasión puede fomentar la solidaridad entre las personas de tu equipo, influir directamente en su lealtad, así como en la de tus clientes y proveedores.

Hay acciones concretas que pueden ayudarte a fomentar un clima de compasión con tu equipo. Te comparto 3 ideas:

Colaborar y ofrecer ayuda

Sabes lo frustrante que es encontrarse con dificultades en el desarrollo de un proyecto. Por ello, si ves que una persona de tu equipo apoya a alguien en apuros, reconoce su nivel de empatía y capacidad para ofrecer ayuda. Tu reconocimiento no sólo motivará a esa persona, sino también inspirará al resto del equipo.

Generar espacios de conexión humana

A muchos nos gusta sentirnos parte del equipo y convivir con los demás. Te recomiendo que realices una dinámica de grupo que genere cercanía. Prepara preguntas sobre ellos mismos, sus gustos, y cuál es el reto más grande que ha representado la pandemia para ellos.

Si logras el nivel de confianza suficiente, las personas de tu equipo compartirán temas importantes como: quién está trabajando desde casa en condiciones poco favorables, quién está cuidando a un enfermo, quién se acaba de separar de su pareja, quién lleva a cuestas la carga económica familiar dado a que todos en casa están desempleados excepto él o ella.

Generar espacios en los que se fomenta la escucha activa y la compasión hace que tu equipo se sienta visto, escuchado y sea resiliente.

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Practicar la comunicación asertiva

Seguramente pensarás cómo se puede lograr un ambiente de trabajo compasivo, sin caer en el extremo de ser un bonito club social en el que todos son amables pero que no se llegue a las metas.

La respuesta es comunicar asertivamente los resultados que esperas, así como compartir las políticas o código de ética de tu negocio. Debes ser firme y claro sin ser agresivo.

Por ejemplo: si alguien no se conectó para la junta semanal, es mejor llamarle y antes de juzgarlo, preguntar si está bien.

Ahora, si las inasistencias de la persona son recurrentes es importante que hagas una llamada de atención en la que primero escuches a la persona y después ofrezcas retroalimentación para mejorar y guiar.

Es importante no confundir: el trato compasivo no es sinónimo de permitir que se rompan las reglas. Debes encontrar el justo medio.

La comunicación transparente siempre suma. Si tu equipo se siente capaz de hablar abiertamente y compartir su punto de vista será más propenso a aceptar desafíos.

La compasión con tu equipo de trabajo inicia con una simple elección: apertura y empatía con lo que los otros están sintiendo, o por lo menos estar consciente de que la mayoría de las personas no cometen faltas con la intención de dañar.

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Así que la próxima vez que en tu negocio las cosas no salgan como esperabas, toma una respiración profunda y confía en que tu equipo está haciendo lo mejor que puede con lo que tiene.

Hay algo más que debes saber: para ser compasivo con otros se requiere que comiences contigo. Significa aceptar tu vulnerabilidad y eso da miedo, pero es un riesgo que vale la pena tomar y comienza por aceptar las cosas tal y como son. Ser compasivo es reflexionar, tomar responsabilidad de lo que haces, aceptar tus imperfecciones y aprender a perdonarte.

Nota del editor: Adriana Castro tiene una especialidad en Psicología de la Creatividad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Es fundadora de Call to Action: Empresas felices. Síguela en Facebook (adrianacastromx). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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