Opinión

A la balanza el Tren Maya

A la balanza el Tren Maya
Uno de los principales ejes del actual gobierno invita a la participación ciudadana, opina Estefanía Mercado Asencio.

(Expansión) – El magno proyecto del gobierno federal que recorrerá mil 500 Km, el Tren Maya, ha sido cuestionado, primeramente, por los potenciales daños ambientales que pudiera generar, hasta plantear la duda si será o no financieramente sostenible.

Sin embargo, la pregunta clave va en torno al impacto social y económico ¿cuáles serán los beneficios para el país y para el estado de Quintana Roo?

A pesar de ser una entidad con buenos índices de crecimiento económico, es evidente que Quintana Roo necesita mejorar su infraestructura turística e incrementar sus obras de comunicaciones, para recibir como solía hacerlo, a miles de visitantes de todo el mundo; pero hoy, la realidad es que esa infraestructura no la tiene, y el tren podría ser el paliativo que tanto espera.

La polémica y la división de opiniones, en este y otros temas, resulta necesaria, incluso saludable, pero considero que estamos perdiendo de vista el foco principal: el Tren Maya va, sin importar lo que se opine, o si se esté a favor o en contra.

Seamos objetivos, analicemos las áreas de oportunidad; los ‘contras’ en realidad creo que son una invitación a la participación ciudadana, no solo para los quintanarroenses (tomando en cuenta que será el estado con mayor número de paradas), sino también para los demás estados involucrados. Y no me refiero a consultas ciudadanas, sino a una minucioso escrutinio de las formas.

Veámoslo de esta forma: observar al tren bajo una óptica estrictamente negativa, atenta contra el progreso. La ciudadanía debe aprovechar la oportunidad de vigilar el proceso de construcción de esta magna obra, a través de un frente común que, con la debida coordinación con las autoridades, se convierta en el revulsivo que tanta falta hace al turismo de Quintana Roo, que potencialice la derrama económica y el crecimiento de la entidad.

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Dicho lo anterior, pongo sobre la mesa y a título personal, los siguientes puntos a considerar del tren:

Fortalezas

1.- Generación de empleos. Directos e indirectos.

2.- Conectividad de la península.

3- Rescate y promoción de zonas arqueólogas. Detonación de su potencial turístico (si se construyen instalaciones adecuadas, amigables y ecológicas, evitará impacto negativo en lo social y ambiental)

4.- Costo de transporte más accesible que el aéreo.

5.- Diversificación y aumento de la oferta turística.

6.- Incremento de la competitividad

Áreas de oportunidad

1.- El costo del viaje. Con seguridad quedará por encima de la capacidad de compra del grueso de la población.

2.- Alto riesgo de convertirse en déficit y que su operación impacte a las finanzas públicas.

3.- Pocas probabilidades de ser un medio rentable y recuperar la inversión.

4.- Escasa información respecto al combustible que utilizará, para estimar el daño al medio ambiente.

Otro aspecto que vale la pena considerar, mas allá de la teoría, es el marco histórico. La experiencia ha demostrado que los trenes, más que generar capital, fomentan desarrollo, incluso en pleno siglo XXI; justamente lo que el estado de Quintana Roo necesita urgentemente. Desarrollo, que se traduzca en más empleos para su gente y los pueblos vecinos, mayores ingresos y una mejor calidad de vida.

Retomo un punto medular, que sin duda es el medioambiental, un tema que siempre encenderá la controversia. En este apartado, creo que es necesario plasmar un cuadro comparativo en el que se tomen en cuenta las carreteras y autopistas, que dividen la selva en dos, sin dejar de mencionar otras obras que se han llevado a cabo a través del tiempo, como plazas, desarrollos habitacionales, parques temáticos, incluso nuestros hogares, también impactan al medio ambiente.

Concluyo.. Para obtener un diagnóstico de viabilidad y un balance objetivo de beneficios (o no) del Tren Maya, reconozcamos sus fortalezas y cuestionemos las áreas de oportunidad. También será de suma importancia exigir cuentas, sí, pero con argumentos y conocimiento de causa.

Vigilemos de cerca los procesos y el trato que se le da a nuestros recursos naturales, y eso no tiene otra fórmula más que hacerlo a través de la participación ciudadana, ordenada e informada.

Nota del editor: Estefanía Mercado Asencio es empresaria, consultora financiera, fundadora y Secretaria General de Coparmex Riviera Maya. Síguela en Twitter . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

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