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"Nunca restes valor al dolor de pacientes" Norma Colunga, enfermera galardonada

CIUDAD DE MÉXICO.

“No te debilites, convierte el miedo en fuerza  y nunca restes valor al dolor de tus pacientes porque la vida es una ruleta y un día vas a estar del otro lado como enfermo o familiar, dentro o fuera de un hospital”.

Con base en el principio de la solidaridad y de su auténtica vocación de servicio, Norma Estela Colunga, enfermera del IMSS en el Estado de México y galardonada con la presea Miguel Hidalgo compartió a Excélsior la vía que encontró para fortalecer a sus pacientes contagiados de covid-19.

A sus 30 años de edad, la joven enfermera mexicana y madre de dos pequeños se dio cuenta desde los primeros días de la epidemia que no sólo los fármacos ayudan a sanar, sino que también el sentirse cerca de la familia o escuchar música contribuyen a la salud emocional de aquellos que están en peligro a causa de una enfermedad desconocida.

“Nunca perder la sensibilidad ni darle menor valor  al dolor ajeno porque la vida es una ruleta, vamos a estar del otro lado, nos va a tocar estar del otro lado, ya sea como familiar o como propio paciente nos va a tocar ese lugar y si nosotros que somos los que reflejamos el trato en un hospital, ¿qué nos esperamos cuando nosotros estemos en ese lugar?”, planteó Norma al llamar a sus colegas a no dejar de ser profesionales y no tener el corazón duro frente a los demás.

En la charla con este diario, Norma Estela —quien cuenta con siete años de servicio en las filas del IMSS y varios duelos por la pérdida de seres queridos como una hermana— narró cómo al principio “faltando un poquito a la normatividad administrativa” que impedía escuchar música mientras estuviera en el área covid-19 convenció a sus superiores de lo contrario, pues siendo un área de mucha tensión, la música ayudaba a animar a los enfermos debido a que “tanto ellos como nosotros teníamos mucho miedo” al conocerse poco de la enfermedad.

Fue así que la expresión de un superior que le dijo “bajo tu propio riesgo” ingresas un celular, que se originaron cambios en el área covid-19 del Hospital General 53 del IMSS en el Estado de México.

Una llamada

La tristeza de su primer paciente que llevaba semanas internado la llevó a ofrecerle una llamada telefónica con su esposa e hijas, una de las cuales había caído enferma cuando él fue trasladado al hospital.

“Me acuerdo mucho de este paciente, Erick Mendoza, en la cama 409, tenía un semblante de tristeza, se aguantaba por pena o no sé por qué las lágrimas, le dije que yo lo iba a atender el día de hoy y le pregunté ¿Qué tiene? Me dijo que había dejado a una de sus hijas enferma y esas dos semanas que había estado eran emocionalmente muy pesadas; le dije que no se preocupara, que le echara ganas, que todos libramos una batalla (...) Sin querer le dije: ¿gusta hacer una llamada? y su rostro luego luego fue de felicidad. Entonces le di mi celular y le dije con toda confianza. Su rostro lleno de felicidad por haber hablado con sus hijas y esposa”.

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