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Testamento, de Lisa Owen | Crítica literaria

Testamento, de Lisa Owen | Crítica literaria

Testamento (Destino) es el nombre de la segunda novela de Lisa Owen, y también el de la novela debutante que ha encumbrado a Federico Carreño, el narrador y protagonista de la historia que tenemos entre manos, quien se refugia en un poblado de la costa michoacana en busca de inspiración y sosiego. En efecto: se ha convertido en una de las tantas estrellas fugaces de un gran sello editorial pero lo ha hecho plagiando la novela testimonial de su hermano menor, muerto años atrás, colgado de una viga.

La impostura es de esta manera el veneno que corre por la trama. Carreño no es sólo el perfecto ejemplar del medrador que ha sacado provecho del azar, sino una víctima de abuso sexual que a su vez paga por los favores de una niña-prostituta. Es también un escritor sin talento que ahora sí debe escribir una novela para dejar atrás su sentimiento de culpa y fracaso.

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Lisa Owen confecciona un presente que parece obedecer a la rutina de un poblado sin expectativas, y mientras vamos de la fonda marinera al hostal y de la playa a la ciudad cercana va soltando, a dosis bajas y decisivas, los recuerdos que asaltan a Carreño y conducen a su infancia sin lustre y a una temprana edad adulta sobre la cual reposa el único deseo de irla pasando. “Habito el futuro que imaginé en mi juventud”, anota Carreño, “y siento una especie de náusea al pensar en el trabajo que me espera”.

Así que mediante la intercalación de los recuerdos y el flujo semilento de los hechos, tocados algunas veces por el efecto de la mariguana y la cerveza, Owen consigue un retrato de la medianía y lo ensombrece aún más con una red de complejidades y puntos ciegos. ¿Debemos confiar en las intervenciones de la memoria o son una argucia más de ese personaje lleno de dobleces? ¿Qué estamos leyendo: el diario de la inanidad o la novela que Carreño debe entregar?

Testamento es un viaje de autoexploración que en ocasiones transita por los campos helados de la existencia sin propósito, y en otras por la compañía de quienes importan en la medida de la soledad en juego. Se concentra en lo profundo pero no renuncia a mirar hacia afuera. Estamos en Michoacán, no hay que olvidarlo, parque de diversiones de La Familia y del machismo empistolado. Vamos de una realidad a otra y decimos: qué difícil y unánime equilibrio el que consigue Lisa Owen.

Testamento

Lisa Owen | Destino | México | 2020

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