Cultura

Filología prestada | Por Tedi López Mills

Filología prestada | Por Tedi López Mills

Pro: antes; oimê: canción. Proemio: antes de la canción. En su libro Una Odisea. Un padre, un hijo, una epopeya, Daniel Mendelsohn explica que “oimê tiene un origen sugerente. Proviene de una palabra más vieja, oimos, que significa sendero o camino”. El proemio sería entonces el camino de la canción; también su movimiento hacia adelante, pues oimos se vincula con oima: ímpetu, impulso.

La etimología puede ser revelación o fósil. En ambos casos se aclara una estructura, un orden cronológico, no necesariamente un contenido. Nostos significa regreso a casa; algos, dolor: nostalgia. El plural, “nostoi, fue, de hecho, el título de una epopeya perdida acerca del regreso de los reyes y caudillos griegos que lucharon en la guerra de Troya”. Sêma es signo, señal, pero también tumba. No hay conciencia sin problemas de conciencia. “La antigüedad existe para nosotros, no así nosotros para la antigüedad,” escribe Joseph Brodsky.

Te recomendamos: ';Testamento';: Lisa Owen y los puntos ciegos de la memoria

El padre de Mendelsohn declara que a él no lo intimida Homero; Odiseo no es un héroe: siempre lo ayudan los dioses, sobre todo Atenea. “Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que… anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el Ponto”. Hermes le ordena a Calipso que suelte a Odiseo para que el héroe emprenda el regreso a su patria. “Naves rapidísimas, como el ala de los pájaros y el pensamiento”. Los remos hieren el espumoso mar.

Se llama Alcínoo el rey de los feacios que le dice a Odiseo: “lo mejor es siempre lo más justo”. Se llama Eea la isla de Circe. Se llama moly la droga que Hermes le da a Odiseo a fin de que se enfrente a Circe. Se llama Tiresias el único muerto a quien “dióle Perséfone inteligencia y saber; pues los demás revolotean como sombras”. Se llama Anticlea la madre de Odiseo. Se llama Elpénor el primer fantasma con el que habla Odiseo en el Hades. Murió borracho en la mansión de Circe y sin entierro. Se llama Trinacria la isla de Helios donde pacen las hermosas vacas cuyos huesos se siguen moviendo dentro de sus cadáveres luego de que las matan Euríloco y sus compañeros mientras descansa Odiseo.

Hay negro vino, rojo vino y vino de miel. Se llama Ogigia la isla de Calipso. “El rasgo más definitivo de la antigüedad es nuestra ausencia”, escribe Brodsky. Los feacios dejan a Odiseo dormido en la playa de Ítaca; Poseidón los castiga y transforma el bajel en peñasco. Desconoce su isla Odiseo cuando despierta porque Atenea lo envuelve en una nube. “Los dioses no se hacen visibles para todos”. Se llama Argos el perro de Odiseo; “todo lleno de garrapatas”, identifica a su amo, alza las orejas, menea la cola y muere. Telémaco estornuda en la página 327 de mi Odisea. Penélope se ríe. Entiende que morirán los Pretendientes y pide que le traigan al forastero. Es Odiseo disfrazado de mendigo. Cunde el ansia de banderazos. Lo que aprendo nunca se convierte en lo que sé.

SVS​ | ÁSS